domingo, 18 de agosto de 2013

3. Despedida

Me quede en shock. ¿En serio se iba? No podia ser. Él era todo lo que tenia aqui en Londres. No se podia ir.

- ¿Es por-por eso que es-estabas tan mal hoy? - consegui decir entrecortadamente.

Él asintió.

Entonces noté como mis ojos se aguaban y unas lagrimas recorrian mis mejillas.

- No llores, por favor, me parte el corazon verte asi - me dijo entonces Harry.

De repente senti que unos dedos me limpiaban las lagrimas, y luego unos brazos me rodearon, abrazandome.

Estuvimos unos minutos asi abrazados, cuando decidi hablar.

- ¿Y cu-cuando te vas? - le pregunte.

- Mañana a la mañana tenemos el vuelo, mi madre ha conseguido un buen trabajo alli, y empieza el lunes a trabajar. Asi podremos estar alli mañana y el domingo.

- ¿Y volveras? - le pregunte, aunque no queria saber la respuesta en realidad.

Él negó suavemente con la cabeza.

Nuevamente lagrimas me nublaron la vista y recorrieron mis mejillas.

Harry me volvió a abrazar, y esta vez me separó rapido, mirandome fijamente a los ojos.

- Prometeme una cosa - dudó un poco - Prometeme que cuando yo me vaya te olvidaras de mi y haras nuevos amigos.

- No puedo prometerte eso - dije con un hilo de voz.

- Melany, por favor, hazlo por mi - otra vez esos ojos clavados en mi - Olvidame y sigue con tu vida.

¿Acaso no entendia que él era todo lo que tenía? No me podía dejar sola.

- De acuerdo, lo intentaré - dije intentando no llorar mas - pero no te prometo nada.

Entonces me abrazó fuertemente.

- Te echaré de menos, Mel.

- Y yo... Mañana iré contigo al aeropuerto ¿a qué hora sales?

- Gracias... Quedaremos en la entrada a las ocho de la mañana, ¿bien?

Yo asentí con la cabeza.

- Me tengo que ir, nos vemos mañana - me dijo.

- Claro, nos vemos.

En todo el camino no hice mas que pensar en Harry y en la soledad que me esperaba.

Llegué a casa, y solo estaba mi hermano.

- ¿Donde está Harry? ¿No le has dicho que viniese a jugar? - me preguntó cuando me vio.

Entonces empecé a llorar otra vez.

- Mel, Mel, Melany - me decía Andy - ¿Que pasa?

- Ha-Harry se va - consegui decir.

- ¿Como que se va?

- Se va, para siempre - y otra vez rompi a llorar.

Estuve toda la tarde y la noche encerrada en mi habitación, tumbada en la cama bocarriba.

Nadie entró a mi habitación, supongo que Andy se lo habra contado todo a mis padres, y se habran enterado de todo.

No podía dejar de pensar en Harry. En parte, tenia que olvidarlo, como él me habia dicho, pero por otra no podia.

Al final me quedé completamente dormida.

A la mañana siguiente me desperte a las siete, para poder llegar a las ocho al aeropuerto.

Me di una ducha rapida sin pelo, y me puse esto:

Cogi unas galletas para comer en el camino y escribi una nota para mis padres:

"Buenos dias, he ido al aeropuerto a despedirme de Harry, y luego ire a dar un paseo. Llegare para la hora de comer. Llevo movil y llaves. Adios

Melany"

Sali de casa y cogi el bus que iba al aeropuerto. En el bus iba comiendo las galletas.

Cuando llegué vi a Harry en la entrada con unas maletas, se giro y cuando me vio empezó a caminar hacia mi.

- Hola - dije intentando sonreir.

- Hola Mel - me dijo.

- ¿A que hora es el avion? - pregunté triste.

- Dentro de media hora - dijo él tambien en un tono triste.

- ¿Esto es un adios? - pregunté mas para mi que para él.

- Si...

Más lagrimas se acumularon en mis ojos. Parecía un tanque lleno de agua. No podia parar de llorar. A este paso cumpliria el record.

Él me abrazó. Ese abrazo protector, tierno y fortalecedor. Ese que tanto me gustaba. Ese que echaria tanto de menos.

- Por favor, olvidate de mi - me dijo en un susurro - Te echare muchisimo de menos.

- No podre olvidarte, yo tambien te echare mucho de menos.

- Pasajeros destinados a Los Angeles, vayan entrando por la entrada 3, por favor - dijo la chica del microfono.

- Melany, me tengo que ir.

- Claro, adios Harry - dije cabizbaja.

- Te prometo que volveremos a vernos - dijo antes del ultimo abrazo.

Entonces se giró y empezó a caminar, mientras yo me quedaba alli viendo cómo se alejaba lo único por lo que habia podido ser feliz.

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